XIV NUEVO DÍA
Es de noche. La familia duerme. La casa de Julia está oscura y
tranquila. Marco permanece tranquilo en su cama; este duerme bien. Quinto no
puede dormir, porque le duele la cabeza y el pie. El brazo también le duele a
Quinto; así pues este no duerme, sino que está despierto.
La habitación en la que permanece Quinto no es grande, ni es
grande la habitación de Marco. Ambas habitaciones son pequeñas. Ambos niños
duermen en una habitación pequeña, ninguno duerme en una habitación grande. Uno
está tranquilo, el otro se mueve. Un niño duerme, el otro está despierto. Uno
de ambos niños está bien (sano), el otro está enfermo. Un niño está enfermo,
¿Marco o Quinto? Quinto está enfermo, Marco sano.
El aire frío entra en la habitación de Marco, pues la ventana
está abierta. Marco duerme con la ventana abierta. La ventana de Quinto no está
abierta. Una de las dos ventanas está abierta, la otra cerrada. ¿Qué ventana
está abierta? La ventana de Quinto. Este duerme con la ventana cerrada, porque
está enfermo.
Cantó el gallo: Cucurucu! El gallo saluda al nuevo día
cantando. Marco no abre los ojos ni se mueve. Quinto, que permanece con los
ojos abiertos, sobre la cama se gira. El niño que está durmiendo no oye el
canto del gallo. El niño que está despierto lo oye y llama a Davo.
Entrando a la habitación, Davo pregunta: ¿Cómo está tu
pie hoy?. Quinto responde: mi pie está
mal, y no solo el pie, sino también la cabeza y el brazo. Oh, ¡Qué larga es la
noche! Pero ya es de día, pues el gallo cantó. ¡Dame Agua, Davo!
Davo da a Quinto agua en una copa. El niño bebe agua. El
siervo ve al niño bebiendo agua.
Davo deja a Quinto en la cama y entra en la habitación de
Marco. Marco todavía duerme. Davo va hacia el niño que está durmiendo y lo
despierta. ¿Cómo despierta el siervo al niño? Llama en voz alta a los niños que
duermen: ¡Marco! ¡Es de día! De este modo es despertado Marco, y, abriendo los
ojos, ve junto a su cama al siervo de pie. Ya ninguno de los dos niños duerme.
Es primera hora- insiste Davo, ¡sal de la cama! Marco sale de
la cama. Ya no está tumbado en la cama, sino que está de pie delante de esta (la
cama ). Marco ordena traer agua fría a Davo: ¡Trae agua fría a mis manos!
El siervo lleva agua a Marco y dice ´´aquí tienes el agua´´, ¡Lávate
las manos y la cara! Tus manos están sucias.
Marco se lava primero las manos, después la cara. Davo: ¡Lávate
también las orejas! Pero las orejas- dice Marco- no están en la cara. Davo:
¡Calla niño! No solo la cara, sino lávate toda la cabeza! ¡ Mete la cabeza en
el agua!
Marco sumerge toda la cabeza en el agua y también se lava las
orejas y el pelo. Ya toda la cabeza de este está limpia. El agua no está
limpia, si no sucia.
El agua con la cual es lavado Marco está fría.; así pues el
niño solo se lava la cabeza y las manos, no todo el cuerpo. Por la mañana los
romanos se lavan la cara y las manos con agua fría; después del mediodía se
lavan todo el cuerpo con agua caliente.
Marco, lavándose la cabeza y las manos, pregunta a Davo: ¿Por
qué mi hermano está tan tranquilo?
Davo responde: Quinto todavía está en la cama
Marco: ¿En la cama? Quinto, que suele despertar antes que yo,
todavía duerme! Despiértalo.
No duerme- dice Davo- Tu hermano está despierto, no puede
salir de la cama porque les duele la cabeza y el pie.
Marco: ¡A mí también me duele la cabeza!
Davo: A ti no te duele ni la cabeza ni el pie. La cabeza,
cuando está bien, no duele ni cuando están bien las partes del cuerpo.
Por la ventana abierta entra aire frío. Marco está helado, porque
su cuerpo está desnudo (este está sin vestimenta); Así pues, Marco pide
vestidos a su siervo: Dame la túnica y la toga. Vísteme. Davo da la toga y la
túnica al niño helado, y no viste a este: Es necesario que el niño, él mismo,
se vista. Marco se pone primero la túnica y luego la toga. El niño ya no está
desnudo.
(La toga es una prenda blanca, que hombres y niños romanos
llevan. Los griegos y los bárbaros no llevan toga. Muchos bárbaros tienen gran
parte de su cuerpo desnuda. El hombre de la toga (togado) no tiene ninguna
parte del cuerpo descubierta, excepto un brazo. Uno de los brazos del hombre de
la toga está desnudo ¿el derecho o el izquierdo? El brazo derecho está desnudo,
el brazo izquierdo es tapado por la toga. Los soldados no llevan toga, pues
nadie puede luchar con la espada y el escudo si va con la toga. ¿En qué mano
lleva el soldado la espada? Lleva la espada en la mano derecha y el escudo en
la izquierda)
Marco, que está de pie delante de la cama con los pies
descalzos, pide los zapatos: ¡Dame los zapatos! Tengo los pues helados. Davo da
el calzado a este, y pide a este que vaya con él: ¡ven conmigo! El señor y la
señora te esperan.
Marco entra al vestíbulo con el siervo, donde los padres están
sentados esperando a los libres. Delante de estos, en una pequeña mesa, hay
panes y manzanas. Los padres son saludados por el niño que entra: Os saludo,
padre y madre- y los mismos saludan al niño que entra: - Hola, Marco.
La madre, que no ve a su otro hizo, pregunta a Davo: ¿Cómo se
encuentra hoy Quinto?
Davo: Quinto dice que no solo le duele el pie, sino también la
cabeza.
Emilia se levanta y va hacia el hijo enfermo. Da a su hijo
enfermo un trozo de pan y una manzana, pero aquel, que suele comer mucho, hoy
no quiere ni pan ni manzana. El niño
enfermo no puede comer nada.
Marco , sin embargo, pide a su padre una gran manzana: Dame
aquella manzana, padre. Tengo el estómago vacío.
Julio dice a Marco dándole pan: primero el pan, luego la
manzana.
Marco tiene el pan. Luego el padre de éste pone en su otra
mano la manzana, et dice: cómete una manzana, la otra llévala contigo.
Davo lleva un libro, una tabla, un punzón y una regla.
Julio: he aquí Davo, que te lleva tu libro y el resto de tus
cosas. Coge tus cosas y sube.
¿Pero por qué no viene Medo? Dice Marco, el cual hasta ahora
piensa que está en la familia. Este siervo suele ir con los niños llevando todas las cosas de estos.
Él mismo, Marco, no suele llevar nada, excepto la manzana.
Julio: Medo no puede ir contigo. Hoy es necesario que vayas
solo.
Marco: ¿Pero tengo que llevar solo mis cosas? ¿Por qué no
puede venir conmigo el siervo como suele hacer? ¿Todavía le duele a Medo la
cabeza?
Julio: Medo está muy bien, pero hoy debe hacer otras cosas.
Marco: ¿Cuáles son esas cosas?
Julio no responde nada a este y ya dice es la hora de bajar,
Marco. Marco se aleja de la villa llevando el libro, la tabla, el pinzón y
la regla. El dice bajando al padre: adiós padre.
Adios Marco- responde el padre- que vaya bien.
¿Dónde va Marco con sus cosas? Ve al capítulo 15. h
No hay comentarios:
Publicar un comentario